Oscar “Blue” Ramírez
Periodista y corresponsal internacional
Oscar Ramírez es un periodista mexicano originario de Tijuana, Baja California, licenciado en Comunicación y locutor de radio.
Reconocido por su experiencia en temas migratorios a nivel internacional, ha recorrido y documentado todas las fronteras del norte de México con Estados Unidos. En el sur del país, ha caminado y registrado más de 12 caravanas migrantes, además de documentar la ruta del Triángulo de Centroamérica y cruzar en cuatro ocasiones la peligrosa selva del Darién, entre Panamá y Colombia — una de las rutas más mortales del mundo para los migrantes.
Como corresponsal de guerra, ha cubierto conflictos internacionales en Ucrania (frontera con Rusia) y en Medio Oriente, reportando desde Israel con las fronteras de Gaza, Líbano y Siria.
Actualmente, Oscar Ramírez se desempeña como corresponsal bilingüe para diversos medios de comunicación y forma parte del equipo internacional de Real America’s Voice News, un medio reconocido en Estados Unidos.
En 2023, fue condecorado en el Congreso de Colombia con el Premio Diana Turbay, uno de los reconocimientos periodísticos más importantes del país, por su cobertura y documentación de la ruta migratoria a través de la selva del Darién.
Más allá de su labor informativa, Oscar Ramírez se ha distinguido por su periodismo humanitario, enfocado en dar voz y rostro a las historias de los migrantes y de las comunidades afectadas por la violencia y los conflictos internacionales.
Por Oscar Blue Ramírez
Periodista internacional | Corresponsal de guerra e investigación
Oscar Ramírez Reports
Washington, D.C. —
El Senado de los Estados Unidos aprobó una resolución que restringe la capacidad del presidente Donald Trump para ordenar acciones militares sin la autorización explícita del Congreso, en una votación que reavivó el debate constitucional sobre el uso del poder bélico y colocó nuevamente a Venezuela en el foco de la política exterior estadounidense.
La iniciativa, respaldada por 52 senadores frente a 47, invoca la Ley de Poderes de Guerra de 1973, un instrumento legal diseñado para frenar decisiones unilaterales del Ejecutivo en escenarios de conflicto armado. Aunque la resolución no elimina completamente las atribuciones presidenciales, sí condiciona cualquier operación militar futura a la aprobación legislativa, particularmente en lo que respecta a escenarios sensibles en el hemisferio occidental.
Una votación que rompe líneas partidistas
El resultado reflejó una inusual convergencia bipartidista. Junto a la mayoría demócrata, cinco senadores republicanos votaron a favor de la medida, evidenciando crecientes preocupaciones dentro del propio partido oficialista sobre el alcance del poder presidencial en materia de guerra.
Según datos del Congressional Research Service, desde 2001 el Ejecutivo estadounidense ha ordenado más de 40 operaciones militares sin una declaración formal de guerra, una tendencia que ha generado tensiones institucionales recurrentes entre la Casa Blanca y el Capitolio.
Venezuela: epicentro de la discusión
Aunque el texto de la resolución no menciona a Venezuela de forma exclusiva, el país sudamericano se ha convertido en un punto de fricción clave dentro del debate estratégico. Las sanciones económicas, la presión diplomática y el historial de operaciones encubiertas han mantenido a Caracas como un tema constante en la agenda de seguridad nacional de Washington durante la última década.
De acuerdo con cifras del Departamento de Estado, Estados Unidos ha destinado más de 1.200 millones de dólares en programas relacionados con Venezuela desde 2015, incluyendo asistencia humanitaria, apoyo a migrantes y esfuerzos de presión diplomática, lo que subraya el peso del país en la política regional estadounidense.
Un mensaje político más que militar
Analistas consultados coinciden en que la votación representa más un mensaje político que una restricción inmediata. La resolución deberá aún pasar por la Cámara de Representantes y enfrentar la posibilidad de un veto presidencial. Sin embargo, el gesto del Senado deja claro que existe resistencia institucional a una escalada militar sin consenso, especialmente en un contexto global marcado por múltiples conflictos activos.
Históricamente, resoluciones similares han tenido un impacto limitado en el corto plazo, pero han servido para redefinir los márgenes de acción del Ejecutivo y enviar señales claras tanto a aliados como a adversarios.
¿Qué sigue ahora? Preguntas abiertas
¿Buscará la Casa Blanca reinterpretar la resolución para mantener margen de maniobra?
¿Podrá el Congreso sostener una posición firme frente a un eventual veto presidencial?
¿Se traducirá esta votación en un cambio real de la estrategia de Washington hacia Venezuela o quedará como un gesto simbólico?
Un equilibrio en disputa
Más allá del resultado inmediato, la votación refleja una lucha más profunda por el equilibrio de poderes en Estados Unidos, en un momento en el que las decisiones de política exterior tienen repercusiones directas sobre la estabilidad regional y global.
Venezuela, una vez más, aparece como escenario y símbolo de ese debate: no solo por su situación interna, sino por el papel que ocupa en la arquitectura estratégica del hemisferio.
El Senado de EE. UU. limita los poderes de guerra de Trump: Venezuela en el centro del debate estratégico