Trump afirma haber cancelado una segunda ola de ataques tras gestos de cooperación con Venezuela

Por Oscar Blue Ramírez

Periodista internacional | Corresponsal de guerra e investigación

El expresidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, aseguró haber cancelado una segunda ola de ataques previamente prevista, luego de lo que describió como avances en cooperación con Venezuela, particularmente en materia energética y liberación de presos políticos.

La afirmación fue realizada a través de un mensaje público en el que Trump sostuvo que la decisión obedeció a un nuevo escenario que, a su juicio, hacía innecesaria una escalada militar adicional. Según el exmandatario, Venezuela estaría liberando a un número significativo de presos políticos como parte de una señal de distensión, mientras ambos países avanzarían en mecanismos de colaboración para la reconstrucción de la infraestructura petrolera y gasífera.

La cancelación como eje del anuncio

El elemento más sensible del mensaje no fue la cooperación económica, sino la referencia directa a la cancelación de una segunda ofensiva, lo que introduce interrogantes relevantes sobre el alcance real de la declaración. Trump afirmó que dicha acción militar había sido considerada con anterioridad, pero que fue descartada ante lo que calificó como un “gesto inteligente” por parte de Caracas.

No obstante, aclaró que los activos navales estadounidenses permanecerán desplegados, argumentando razones de seguridad, lo que sugiere que el desescalamiento no implica un retiro total ni una normalización plena del escenario militar.

¿Decisión operativa o declaración política?

Hasta el momento, no se ha emitido confirmación oficial por parte del Departamento de Defensa, el Departamento de Estado ni la Casa Blanca que respalde la existencia de una ofensiva inminente o su posterior cancelación. En el sistema institucional estadounidense, cualquier acción militar de gran escala requiere autorización del Congreso, un elemento que no fue mencionado en la declaración.

Analistas señalan que la afirmación puede interpretarse como una narrativa política orientada a proyectar control y liderazgo, más que como un anuncio de política pública en ejecución. Aun así, el solo planteamiento de una ofensiva cancelada tiene impacto en el debate geopolítico y en la percepción internacional de riesgo.

Energía como factor de contención

Trump vinculó la cancelación de la segunda ola con la cooperación energética, señalando que grandes compañías petroleras estarían dispuestas a invertir al menos 100 mil millones de dólares en proyectos relacionados con Venezuela. De confirmarse, esta cifra representaría un cambio profundo en la relación bilateral y en el régimen de sanciones vigente.

Venezuela, con vastas reservas de crudo, vuelve así a ocupar un lugar central en la ecuación estratégica estadounidense, en un contexto global marcado por tensiones energéticas, conflictos regionales y competencia entre potencias.

Un mensaje que abre más preguntas que respuestas

La ausencia de detalles verificables sobre fechas, objetivos o autorizaciones deja abierta una pregunta clave:

¿la cancelación de la segunda ola fue una decisión operativa real o una construcción discursiva con fines políticos?

Mientras no existan comunicados oficiales ni hechos comprobables que respalden la afirmación, la declaración debe ser leída con cautela. Sin embargo, su difusión confirma que la opción militar sigue siendo considerada dentro del tablero estratégico, incluso cuando se presentan escenarios de negociación.

En el delicado equilibrio entre presión, disuasión y pragmatismo, la cancelación anunciada por Trump —real o simbólica— refleja hasta qué punto Venezuela continúa siendo una variable sensible en la política exterior estadounidense.

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